Si hace dos años solicitamos la reposición del arbolado que falta en los alcorques de nuestro barrio, esta semana hemos remitido un nuevo escrito al Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Murcia, adjuntando además un archivo con la localización de esos alcorques, para que haga exactamente lo mismo, plantar el arbolado en los sitios señalados, respetando las especies anteriormente plantadas, y repasar el arbolado del barrio por si hay más alcorques vacíos.

De la misma manera, el pasado día 23 de febrero se celebró un Pleno de la Junta de Distrito Este en el que nuestra representante entregó ese listado de arbolado perdido al presidente de la Junta.

A través de estas dos peticiones, instamos tanto al Ayuntamiento de Murcia como a la Junta de Distrito a que repongan los árboles que faltan en nuestro barrio.

Son conocidos los beneficios de tener una buena masa arbórea en las ciudades. Una ciudad con una infraestructura verde bien planificada y bien administrada se vuelve más sostenible, mejora la calidad de vida, se adapta mejor al cambio climático, reduce el riesgo de desastres y conserva los ecosistemas. De hecho, como decimos, son múltiples los beneficios: en las ciudades con altos niveles de contaminación, los árboles pueden mejorar la calidad del aire, haciendo que las ciudades sean lugares más saludables para vivir; los árboles grandes son excelentes filtros para contaminantes urbanos y partículas finas como el polvo, la suciedad o el humo del aire atrapándolos en las hojas y la corteza.

Además, la ubicación estratégica de los árboles en las ciudades puede ayudar a enfriar el aire entre 2 y 8 grados centígrados. Por ejemplo, la ubicación correcta de los árboles alrededor de los edificios puede reducir la necesidad de aire acondicionado en un 30 por ciento, y reducir las facturas de calefacción de invierno en un 20-50 por ciento.

Las investigaciones muestran que vivir cerca de espacios verdes urbanos y tener acceso a ellos puede mejorar la salud física y mental, por ejemplo, al disminuir la presión arterial alta y el estrés. Esto, a su vez, contribuye al bienestar de las comunidades urbanas.

Son varias las ciudades en nuestro entorno europeo que están sustituyendo cemento por «verde». El plan de París, por ejemplo, incluye plantar más de 170.000 árboles, peatonalizar calles, eliminar el 40% del asfalto y crear «oasis térmicos». Se apuesta por la «ciudad de 15 minutos», priorizando bicicletas y espacios verdes sobre el coche.

Berlín, empujada por una iniciativa ciudadana, se prepara para hacer frente al cambio climático fijando como objetivo para 2040 enfriar 170 “barrios calurosos” en dos grados y multiplicar las zonas verdes. El Parlamento de Berlín aprobó en noviembre la ley de adaptación climática que partió de una iniciativa ciudadana que reclamaba más árboles y zonas verdes para refrescar las calles. Asimismo, sus organizadores denunciaban que más de la mitad de los árboles están enfermos, en parte, por falta de cuidado y mantenimiento, y que solo se replanta uno de cada tres árboles talados. Con esta nueva ley, Berlín se convierte en pionera en Alemania y espera servir de ejemplo a otras.

Más cerca, la transformación verde de Vitoria-Gasteiz, reconocida como European Green Capital 2012 y Global Green City 2019, se basa en un modelo de infraestructura verde urbana de más de 30 años. Su hito principal es el Anillo Verde, que conecta bosques y humedales periféricos, extendiéndose ahora hacia el interior para combatir la «isla de calor».

El aumento de la temperatura debido al calentamiento global es una realidad, y Murcia se encuentra en una de las zonas donde ese calentamiento se hace más evidente. Además, el aumento exponencial del parque automovilístico hace que la contaminación de nuestras ciudades vaya en aumento.

Por ello, como señalamos, desde la Asociación Vecinal de Vistabella hemos remitido un escrito al Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Murcia, adjuntando un archivo -que compartimos- con la localización de alcorques vacíos para que plante el arbolado en los sitios señalados, respetando las especies anteriormente plantadas, y repasar el arbolado del barrio por si hay más alcorques vacíos.

Esperamos que se haga ese trabajo y que en nuestros barrios y en nuestra ciudad haya cada vez más verde y menos cemento.